Lo que dejó la fase de grupos de RWC 2019

Foto: www.rugbyworldcup.com

El fin de semana comienzan los cuartos de final del mundial. Se vienen partidazos. Atrás quedó la fase de grupos que como nunca permitió ver a los equipos que no estamos acostumbrados a tener en pantalla medirse con los de mejor nivel. 

La base de las nuevas audiencias del mundial, se sustentan en estas primeras cuatro semanas y cuarenta partidos de torneo que tuvo como invitado de piedra el polémico Tifón Hagibis, el más grande en 60 años, que causó estragos, cobró víctimas fatales y obligó a suspender tres de los partidos en disputa. Aquí un repaso a lo que nos dejó esta primera fase. Parte 1: La frustración argentina y el mundial de Uruguay.

Pumas perdidos en Tokio y sin la mística de antaño

No fue el Mundial de Argentina. Decepcionante la presentación de los Pumas, que quedaron al debe tras una desabrida fase de grupos donde no encontraron la forma de juego ni menos la mística que los caracterizó durante la última década de mundiales. De eso puedo decir mucho, porque los sigo en las copas del mundo desde el 2011 en Nueva Zelanda. “A la Argentina le faltó ese Mana”, me decía un gran colega amigo que hice durante los mundiales. De aquel equipo con alma amateur que se forjó en estas instancias y que encantaba al mundo por su pasión, solo queda el recuerdo. La camiseta Argentina traspasó fronteras en su momento y fue quizás el catalizador de la apertura del rugby en todo el habla hispana, al menos desde que se transmiten los mundiales. En Japón 2019, ese plus se perdió.

Pasaron los años y con un soporte y estructura y jugadores que conviven en la élite del profesionalismo, Argentina fue una sombra de lo que se vio el primer semestre con los Jaguares en el Super Rugby, con un equipo que llegó a la final de un torneo que hace diez años era imposible de imaginar tener en Sudamérica. Si bien se trataba de instancia y otro contexto, los rendimientos individuales de un plantel casi idéntico al de Jaguares en Super Rugby, fueron más bajos de los esperados en Japón, por no decir desastroso. El fantasma constante en la prensa de Gonzalo Quesada entrenador de la franquicia argentina, fue revelador de que el camarín trasandino liderado por el Head Coach Mario Ledesma no fue de los mejores.

Aires de confianza jugaron en contra. Jugadores con estrés y sin reacción fue lo que se vió. No es lo mismo un torneo de seis meses a uno de seis semanas. El primer tiempo ante Francia fue un fantasma que no supieron superar ni olvidar en cada una de las conferencias de prensa. Manejo cuestionable de Mario Ledesma y de toda la Unión Argentina de Rugby, críticas a la conformación del plantel, a la influencia del vicepresidente de World Rugby Agustín Pichot en los objetivos federativos de la UAR y filtración de peleas en el vestuario de la selección, sean ciertas o no, fue en parte de lo que coció en el lado mediático del máximo exponente del rugby de habla hispana en el planeta. Los Pumas nunca estuvieron tranquilos en Japón. Lo cierto es que la eliminación se construyó desde antes.

Para futuro, decir, que Argentina fue una de las plantillas más jóvenes del mundial. Mayco Vivas (21), Marcos Kremer (22), Santi Medrano (23). Experiencia para un futuro cada vez más exigente y lleno de hitos por cumplir para una semi potencia mundial como Argentina. El mismo Ledesma una vez terminado centró su autocrítica y análisis en el gusto a poco que dejó su equipo y en el ver las perspectivas a futuro que dejó el otrora equipo sensación de los mundiales. 

¿Uruguay el mejor de América?

“Vinimos a shockear el mundo”. El otro sudamericano en competencia tuvo su mundial más dulce tras derrotar en el debut a un extraviado Fiji que los miró sobre el hombro y entró con suplentes, dejando la puerta abierta a un triunfazo charrúa que logré ver en el mismo estadio de Kamaishi y que días más tarde se vería opacado por una dura derrota frente a Georgia, que literalmente demolió las esperanzas uruguayas de clasificarse directo al próximo mundial. Luego de eso, Uruguay cerró su paso por el torneo con dos derrotas luchadas ante Australia y Gales, en donde se plantaron de igual a igual ante dos potencias que aun siguen en competencia. Uruguay fue el equipo más tackleador de toda la primera fase, lo que indica baja posesión y poca continuidad ofensiva. Pero la pregunta es: ¿se gana solo con defensa? Si, pero cantidad no asegura calidad. Uruguay terminó último del grupo D, aun con mucho por cumplir en uno de los grupos más competitivos que se ha visto en la historia de los mundiales. Aún con eso, Uruguay fue más que Argentina y eso no es poco.

Con resultado puesto, lo mejor de los Teros fue el evidente crecimiento desde el mundial anterior. Que también pude ver y seguir en 2015 cuando el Pablo Lemoine (hoy actual coach chileno), era el guionista de un Uruguay que hoy ha crecido gracias a un trabajo en conjunto de todo el establishment del rugby sudamericano, para introducir como sea el alto rendimiento y un sistema semiprofesional en el rugby charrúa. Sebastián Piñeyrua, Presidente de Sudamérica Rugby fue una de las personas claves del éxito que hoy los Teros celebran. “Uruguay tomó la ruta del profesionalismo que Chile dejo pasar”, tituló el diario La Tercera de Chile a nivel masivo a sus lectores en el país. Desde adentro de este torbellino creo, que Chile Rugby debe hacer su mea culpa, por dormirse y dejar que los uruguayos tomen tanta distancia, pero también pedir y dar explicaciones al rugby de toda la región sobre el porque que no se le han dado las mismas oportunidades de desarrollarse que ha tenido el pequeño país oriental. 
Sin diferencias, ni debates. Lo mejor para la región fue que Los Teros valorizaron al jugador sudamericano a otro nivel y fundamentaron que los cuatro años de trabajo entre cada mundial son los óptimos para trabajar el profesionalismo que explotará a partir del 2020 en Sudamérica. El rugbista sudamericano hoy vale más gracias al esfuerzo de los muchachos uruguayos y eso es digno de imitar.

En cancha, se puede decir que el análisis es que Uruguay fue un equipo maduro, más integral, más parecido al que se juega en la élite del rugby de todo el planeta; con liderazgos dentro de la cancha, con evolución física y mental que le dieron otra inercia al juego de los Teros, muy diferente a esa que le conocemos cada vez que se planta a jugar frente a Chile. Ayudados por una prensa en habla hispana que agrandó cada hazaña de los uruguayos, los Teros se fueron de Japón como el mejor equipo de todas las américas y con sus momentos registrados de manera superlativa, cosa que tendrán que ratificar a nivel franquicia en la Liga Sudamericana de Rugby y a nivel selección en el Américas Rugby Championship, este último el torneo que será clasificatorio al próximo mundial de Francia 2023. Argentina, Estados Unidos, Canadá y Brasil los rivales y también Chile que esta vez no se puede quedar atrás.

por Felipe Cáceres
Periodista Deportivo / Corresponsal RWC 2019

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