Francisco Deformes y la experiencia de ser entrenador en Nueva Zelanda

La nación del rugby. Difícilmente haya otra forma de definir las tierras donde el “Bruto” Deformes trabaja actualmente como entrenador de scrum de Hawke’s Bay en la Mitre 10 Cup, el campeonato nacional a nivel de provincias del país oceánico. Por lo mismo, conversamos con Francisco, ex seleccionado nacional de Chile también, para conocer más respecto a su visión desde la nación símbolo de la ovalada.

Francisco Deformes defendiendo a “Los Cóndores”

¿Qué significa para ti trabajar en Nueva Zelanda, la nación del rugby?

Yo lo veo como una gran oportunidad de aprender y crecer en esta profesión. Desde que me vine a Nueva Zelanda lo tuve siempre como un objetivo, que era desarrollarme.

El ambiente que hay acá a uno lo impulsa a crecer, porque claro, es el mejor rugby del mundo, hay mucho recurso, muchos entrenadores con quienes hablar, jugadores de muy buen nivel. El ambiente en general es algo que a uno lo motiva a mejorar día a día.

Y también se disfruta mucho, porque el rugby en Nueva Zelanda tiene un lugar privilegiado en la sociedad, o sea, el neozelandés en general valora mucho la actividad física y todos los deportes en general, a pesar de que el rugby es el más grande se practica bastante básquetbol, fútbol, hockey (…) pero el rugby es el número uno, entonces obviamente trabajar en algo así, en un país donde la actividad que uno realiza es muy importante, es gratificante y bueno para el desarrollo profesional de uno.

Respecto a eso mismo, ¿cómo es vivir la cultura del rugby neozelandés? Estar con jugadores que tienen otra formación, entrenadores diferentes, poder ir a un café y hablar con quien sea de rugby porque todo el mundo sabe de este deporte.

Bueno, es que ahí le diste en el clavo… el rugby está metido en lo más profundo de la cultura neozelandesa. O sea, yo creo que Nueva Zelanda no es lo mismo si no tuviera el rugby, no sé si me entiende. No creo que se pueda disociar el nombre o el país Nueva Zelanda de este deporte, o viceversa. Cuando uno piensa en rugby el primer país que se te viene a la cabeza es este, y lo primero que la gente en general asocia con Nueva Zelanda son los All Blacks.

Como dices tú, uno acá está en la calle, en un café, habla de rugby con todo el mundo, hombres, mujeres, niños, gente mayor. Gente de todas las edades disfruta el rugby por igual. 

Lo que más disfruto yo es cómo eso se ve reflejado en la sociedad porque el rugby tiene algunos valores transversales que conocemos, como el respeto, el trabajo en equipo, el esfuerzo, y eso también se refleja en cómo es la gente acá.

Si tú me preguntas personalmente cómo es para mí vivir en un país así, es espectacular, si soy un fanático y un apasionado del rugby, lo he sido toda la vida, tanto así que la volví mi profesión. No creo que haya que explicar mucho, es lo mejor. O sea, es lo más entretenido que puede haber que alrededor de uno haya gente con la misma mentalidad, con el mismo fanatismo, o el mismo amor por algo como lo tiene uno.

Hemos hablado de tu experiencia en este país, pero también hay algo muy importante que son tus dirigidos ¿cómo sientes al grupo de jugadores que tienes a cargo con respecto a los que has visto en otros países?

Te voy a describir a grandes rasgos lo que es el jugador neozelandés. En primer lugar, es fanático, le gusta mucho el deporte porque lo lleva en la sangre, por todo lo que hemos hablado antes. Segundo: tiene habilidades muy buenas y una gran noción de juego, porque ellos nacen en una cultura de rugby. Acá un jugador lo agarras a los diez años o antes, incluso, un niño, y ya dio 500.000 pases, pateó la pelota otras 500 veces, vio 150 partidos de rugby por la tele. Entonces, es fácil trabajar con jugadores así.

¿Siente que estar en un rugby como el neozelandés lo hizo crecer en su profesión?

De todas maneras, porque yo sé como entrenador deportivo y profesor de educación física, que uno se adapta a las demandas impuestas, entonces cuando uno llega a un medio que es exigente, como el rugby neozelandés, obviamente tiene que mejorar, llegar con cierto nivel y aparte siempre estar tratando de ser mejor, porque todo el ambiente trata de ser mejor. El rugby neozelandés jamás va a tratar de ser menos de lo que es, siempre quieren ir hacia adelante. Entonces, bueno, si uno es entrenador, los jugadores esperan eso de uno, los dirigentes, el público y los otros entrenadores.

En mi caso, y en el de la mayoría de la gente que trabaja en estos lados, sí, saca lo mejor de uno.

De todo lo que has recogido ¿qué te gustaría traer del rugby neozelandés al chileno?

Creo que el énfasis en lo simple que tiene el rugby neozelandés, o sea las habilidades básicas: pasar la pelota, el correr, el patear, el tacklear, todo eso muy, muy bien ejecutado. El énfasis que ellos tienen en todo eso es muy importante aplicarlo en Chile. La noción de juego, el entrenar basado en jugar también es muy importante, en que la gente se divierta entrenando este deporte, en que todas las habilidades que uno practique las lleve a una situación de juego, porque ahí es donde se desarrolla más la habilidad.

Por lo que hablo con entrenadores chilenos, el enfoque está cambiando hacia ese lado y creo que es súper positivo. Creo que se está haciendo un muy buen trabajo a nivel de federación, y obvio, todo el ambiente con el que uno está, con la Superliga Americana hubo bastante desarrollo porque por primera vez se tuvo una competencia profesional por esos lados, entonces todo el mundo tuvo que dar un paso hacia adelante, los entrenadores, jugadores, médicos, e incluso hasta el periodismo también ha rescatado cosas del profesionalismo.

Y hay una cosa también que creo que es muy importante, y que me llamó la atención porque no lo he visto en otros lados. Creo que es una arista de por qué Nueva Zelanda es tan bueno en lo que hace: ellos tienen una cultura y una política de federación, que ellos comparten todo. Yo puedo llamar a un entrenador de otra provincia, preguntarle por alguna cosa y él va a compartirlo con eso, los entrenadores de Super Rugby y de los All Blacks, lo mismo. Es muy colaborativo el ambiente, ellos tienen un sentido de bien común muy marcado, y creo que eso los hace muy fuertes, y eso me gustaría que se lograra en Chile en algún minuto. Que todos trabajen con el objetivo de que el rugby en Chile, que el rugby como deporte mejore, crezca y tenga un lugar importante en el país y en el desarrollo de nuestra gente.

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