Las Badilla: de Arica a las cóndores.

Al hablar de rugby femenino, el norte del país siempre ha destacado por tener representantes de muy buen nivel. Uno de los más claros ejemplos es el cuadro de Old Red, equipo que ha marcado hitos importantes en lo competitivo a nivel nacional. Es allí, entre un cuadro de un muy buen nivel de jugadoras, donde destacan Antonieta y Nataly; las hermanas Badilla. Ambas seleccionadas, han logrado hacerse un espacio en la selección y, de cierta forma, sellar su estilo característico de juego, entregando tanto en las cóndores adultas como juveniles, grandes momentos de buen rugby.


La historia de Nataly comienza bien temprano por el año 2012 “cuando una jugadora de Old Red, Melissa Mur, comenzó una academia de rugby; me metí para probar y me quedo gustando harto” señala la mayor de las hermanas agregando que “al poco tiempo a Old Red le faltaban jugadoras para viajar a un Nacional, entonces fueron a la academia y seleccionaron a dos niñas para que las acompañásemos a Santiago…desde ahí comencé a entrenar con ellas también y todo fue muy nuevo y entretenido; mucha unión, compañerismo, viajar harto y entrenamientos fuertes…yo creo que todo eso me llamó la atención e hizo que me quedara hasta hoy” termina entre risas.

Tania Ramírez, entrenadora de Old Red y que además habría compartido camiseta con Nataly en 2012/2013, añade que “el cambio desde su comienzo hasta ahora ha sido enorme y muy positivo tanto en su estructura corporal, como en su calidad de juego. Es una jugadora muy aplicada, fuerte, veloz y muy técnica. Su mayor destreza es el tackle y su efectivo rol de sweeper”. Junto con ello, Tania hace hincapié en el liderazgo que Nataly ha ejercido como capitana, tanto en su club como en el seleccionado de Arica 7’s; “lidera con el ejemplo; es organizada, responsable, muy comprometida, conciliadora y es mi contacto directo con el equipo”.

Así, entre el trabajo duro en su club, y un campeonato nacional 2016, nominaciones a diversos seleccionados, tanto regionales como nacionales; e incluso una gira a Francia como parte de la delegación del Villa Alemana Rugby Club (VARC), la mayor de las Badilla cimentó una buena posición dentro del rugby femenino nacional. Bajo ese alero es que en 2016, Antonieta comienza a integrarse al deporte ovalado; “justo entró el año que salimos campeonas nacionales y vivió todo ese proceso” señala Nataly, quién orgullosa nos comenta que en un principio “me daba un poco de temor cuando la tackleaban o le pasaba algo…era media protectora, pero ahora es una bestia” señala entre risas, y agrega “la verdad nos conectamos muy bien en la cancha y conocemos como juega cada una, tenemos personalidades muy distintas, pero el rugby nos une…es genial compartir esta pasión”.

Por el lado de Antonieta, la plataforma de desarrollo del club es una pieza clave en este proceso ya que, si bien fue parte del proceso del campeonato nacional 2016, señala que “no jugué mucho por la poca experiencia y riesgos que tenía jugar a un alto nivel; tuve que ponerme a la altura en este lindo deporte siempre con el apoyo de mi hermana, entrenadora y mis referentes dentro del equipo, que me han enseñado todo lo que se hoy”. Tania nos comenta que “Antonieta, es una persona muy especial, tiene un carácter muy fuerte lo que la convierte en una chica con mucha fuerza mental; le ha tocado madurar junto a las más grandes y a aprender en el camino”.

Contrario a lo que se pudiese pensar, Antonieta señala que más que una presión fue una motivación el ver jugar a su hermana, “la vez que entre al equipo y la vi jugar la admire mucho, no entendía mucho el juego pero para mí era la mejor…nunca sentí esa presión ya que ella siempre quiso que yo creciera en el deporte, por lo que me motivaba a entrenar extra, me corregía siempre y me ayudó a mejorar mucho”.

La “Toña”, pese a llevar una corta trayectoria en el deporte ovalado, logró demostrar a punta de tackles que también tenía herramientas para ganarse un puesto en instancias mayores, llegando así al M18 jugado en Brasil el 2018. Junto con ser uno de los rostros reconocibles de las cóndores menores, Antonieta también ha gozado de un buen rendimiento por la selección adulta, donde junto a Nataly han podido formar una sociedad de juego interesante, siendo medio scrum y fly respectivamente; “jugar con mi hermana me gusta, nos conectamos muy bien dentro de cancha, ya sea en formaciones fijas, como en juego abierto…ojalá poder jugar algún día también con nuestra hermana menor, las tres en cancha”, señala Antonieta que, aún cuando ha vivido una carrera meteórica, tiene noción de que aún queda un largo camino por recorrer “tengo mucho que mejorar táctica, física y mentalmente; espero algún día mantenerme jugando por la roja chilena y ser una jugadora destacada siempre, pero nunca dejar de lado el hogar y la familia que me ha dado mi club Old Red”.

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