Felipe Brangier analiza el éxito de los “Cóndores 7s” y su nuevo llamado con el XV

El referente es parte de la prenómina para la ventana de noviembre

Fotografía: Clínica Alemana

El capitán de Los Cóndores 7s no tiene respiro. Tras haber conseguido el “Bowl” en el Mundial de San Francisco, rápidamente debió dejar los festejos atrás para volver a enfocarse en su trabajo de oficina, y ahora también, a los entrenamientos con la selección de XV. El experimentado jugador surgido en PWCC es parte de la prenómina que comienza los entrenamientos el 01 de agosto pensando en los partidos de noviembre frente a Bélgica y los All Blacks maorí. Sobre este último compromiso, lanzó “es un  partido que cualquier jugador de rugby quisiera jugar”.

—Voy por lo más actual: te citaron al XV para los partidos de noviembre. Serán importantísimos tanto por los puntos, en el caso de Bélgica, y también por lo histórico y mediático que significa la visita de los All Blacks maorí… ¿Tu opinión al respecto?

—Es una tremenda oportunidad. Serán partidos súper importantes porque hay que ser inteligentes en muchos ámbitos de cosas: en lo comercial, en lo estratégico, en el equipo que se parará para esos partidos. Primero, está la pelea por los puntos que es algo súper importante para la Federación en cuanto a poder escalar en el ranking y salir del lugar 27-28 –que creo que estamos–. Entonces, hay que pelear por esos puntos para que nos permita pedirle más competencia a World Rugby, entre más arriba estemos en el ranking es mejor el apoyo que te dan.

Y sobre el partido con los All Blacks maorí, bueno ahí hay algo comercial súper potente y hay que saber aprovecharlo. Es un partido que cualquier jugador de rugby quisiera jugar. Me parecen bien estos grandes esfuerzos que se están haciendo para darle roce a esta parte de la región, a Chile, los que traen buenos partidos. Esto ayuda darle más estructura y seriedad a la parte del XV que tiene mucha rotación y lagunas muy largas de competencia. Así que bien, es muy positivo en todos los aspectos.

Hay mucha gente que no sabe el sacrificio que muchos de ustedes hacen por defender a Chile. El fin de semana pasado, consiguieron otro logró histórico para el rugby chileno en el Mundial, en San Francisco, EE.UU. ¿Podrías contarnos qué te dedicas y cómo concilias tu trabajo con el deporte de elite?

—Es desgastante, cansador. Es difícil. Un rimo de vida muy activo, faltan horas del día para poder hacer todo lo uno tiene que hacer, pero con mucha dedicación, ganas, amor, entrega. Una serie de factores que hay que poner para compatibilizar la vida de un deportista que busca ser profesional, su día a día, y la de una persona que trabaja. El tema laboral ocupa gran parte del día, de lunes a viernes de 9 a 18.00 horas. Yo trabajo, soy Ingeniero Comercial, me desempeño en la parte comercial de Vida Security. Esta es una empresa que me ha apoyado y me ha dado todas las facilidades para seguir compitiendo.

Como equipo siempre nos juntamos e intentamos hacer un mix con nuestros horarios. Es indispensable que entrenemos todos juntos. Entonces, en resumen, es un doble esfuerzo, y que te saca mucha ventaja con respecto a los jugadores con los que competimos porque muchos son profesionales. A ellos les dicen qué comer, cuánto dormir, cuánto correr; versus nosotros, donde debemos compatibilizar la vida de un universitario, o la vida de un trabajador, ocupando las horas más importantes del día en eso, y no en recuperarse, o en horas de gimnasio, o en descanso, o en buena alimentación.

La diferencia con los profesionales pasa por ahí. Ellos tienen mucho tiempo para dedicarse y contenciones necesarias. Son detalles que te marcan con las otras estructuras. El amateurismo tiene un tope en algún momento, el próximo desafío pasa en dar las mejores condiciones a los jugadores para aumentar la competitividad. Sostener un buen nivel o despegar con un día a día como el nuestro es difícil.

—Siguiendo con el Mundial…Un partido muy jodido el de Irlanda. ¿Cómo vivieron en la interna esa apretada derrota? ¿Se habló el infortunio que le pasó a Martín Verschae?

—Partido muy apretado. Sabíamos que se definiría por detalles milimétricos. Fue duro, el que pestañeaba, perdía, y así fue el desenlace. La forma de dejar escapar el partido fue incómodo, doloroso, latero. Lo tuvimos ahí, me parece que fue uno de lo más partidos más complicados que tuvo Irlanda dentro de todo el torneo.

Sabíamos que ese escenario era probable, era así el sistema de torneo, y conocíamos la competencia, y sea cual sea el resultado había que estar preparado para lo uno o para la otro. Estaba conversado, y fue algo positivo del grupo, porque después de no cumplir el primer objetivo, que era meternos dentro de los 16 primeros, seguimos compitiendo con la entereza física y mental para pelear por el “Plan B”. Si íbamos al “Bowl”, había que ganarlo.

En cuanto a lo de Martín. No, nadie lo va a cuestionar. Fue una jugada desafortunada no más, 30 cm más de cancha y no pasaba nada. Hay una serie de cosas que se piensan, si hubiese pisado para dentro, no sé. Fue el desenlace de una situación fortuita, milimétrica. Si la hacía, se hacía famoso, pero “shá está”.

— ¿Sientes que el sistema de campeonato les restringió el poder avanzar un par de rondas más? Ya que el formato de cambió de fase de grupos a “muere-muere”.

—Sí poh, obvio que sí. Es un sistema que campeonato al que no estamos acostumbrados, si perdías el primer partido al tiro te ibas para abajo, así que difícil. Y eso porque hay una serie de factores que pesan dentro de lo que es el primer partido de un torneo. Es difícil entrar “enchufado” y mostrar el mejor desplante en el primer encuentro. Puede que por ahí no era lo más cómodo, pero la regla era para todos igual.

Probablemente en una fase de grupo podríamos haber pasado. Tal vez perdiendo un partido podríamos haber seguido peleando la copa de oro. Pero así nos tocó competir. También creo que estábamos para mostrar un buen rugby dentro de los 16. Me hubiese gustado saber qué podríamos haber hecho en esa instancia de los 16 mejores del mundo.  

— ¿Qué viene para el grupo del Seven? ¿Para qué se preparan o tendrán un período de inactividad?

—Ahora tenemos vacaciones, dos semanas. Después volver a los clubes a jugar XV, y los que están nominados para los partidos de noviembre tendremos que coordinarnos con el staff para ver cuándo empezamos con eso.

El grupo del Seven se disuelve, descansamos un poco de lo que es la preparación ahí, y nos volvemos a juntar probablemente a fin de año, en noviembre o diciembre. Pero con el Mundial de San Francisco se da por acabada la temporada 2017/18, que fue muy larga e intensa, así que después de un merecido descanso todos reforzarán sus clubes para lo que es el Torneo Top 8.

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