Cristian Rudloff repasa el arduo trabajo en el retorno de las selecciones chilenas

14 de marzo del 2020. Selknam y Ceibos se miden en una jornada histórica, que marcó el retorno de la ovalada al Estadio Nacional, donde la primera franquicia profesional chilena se enfrentaba a un potente cuadro argentino tras un emblemático triunfo en Uruguay que hacía presagiar un año histórico para el rugby nacional: y efectivamente, fue histórico, porque apenas terminó el encuentro, se anunció la suspensión de la Superliga Americana, y con el correr de los días, el deporte planetario estaba paralizado a raíz del COVID-19.

Pasaron los meses, y la actividad deportiva pasó a segundo plano, pausada durante un escenario de crisis sanitaria mundial, y tuvo que pasar prácticamente medio año para que la ovalada nacional se reactivará, primero con el retorno a los entrenamientos de los Cóndores 7s a través de los permisos entregados por el Ministerio del Deporte para los deportistas que tuvieran posibilidades de acceder a Tokio 2021, y posteriormente con la selección de XV.

Sin embargo, durante todo ese lapso, los trabajos no se frenaron, pues tal como señala el Presidente de Chile Rugby, Cristian Rudloff, “nosotros nos mantuvimos entrenando con todos los procesos de selección, tanto de Seven como de XV, en mayores, menores, femenino y masculino”.

Las actividades cibernéticas permitieron que los seleccionados continuarán su preparación incluso en cuarentena, en sus casas y lejos de las canchas, hasta que finalmente los chilenos pudieron regresar al gramado y reactivar la labor presencial de las selecciones.

Según Rudloff, este “ha sido un trabajo arduo, no exento de complicaciones porque obviamente, si bien es cierto, era algo que estábamos esperando desde que se generó el llamado a la primera cuarentena a mediados de marzo, cuando tuvimos que paralizar todas las actividades presenciales (…). Pero hay que ser sincero, las medidas sanitarias que hemos tenido que adoptar le han agregado un grado de complejidad mayor a lo que ya estábamos viendo, por lo tanto ha sido un proceso de adaptación”

Además, el timonel de la ovalada nacional agregó en un tono optimista “creo que afortunadamente con todo nuestro equipo, staff profesional y colaboradores, hemos podido llevar a cabo (el proceso de adaptación). Hemos tenido mucho, mucho apoyo de las autoridades, del Ministerio del Deporte, del IND, del Comité Olímpico. La verdad es que sin la ayuda de ellos sería imposible, por todo el camino que hemos tenido que recorrer, cumpliendo todas las medidas sanitarias durante los entrenamientos. Las primeras semanas o los primeros meses de vuelta a las prácticas, con distanciamiento deportivo, sin ningún tipo de contacto, con PCR y test COVID todas las semanas, burbujas sanitarias para todos los jugadores. La verdad es que ha sido mucho, mucho, mucho trabajo, bastante silencioso, con poca visibilidad, pero mucho trabajo realmente”.

Toda esta labor condujo a la realización de un icónico Chile vs Chile, que marcó el retorno del rugby chileno competitivo, el que por cosas del destino se dio precisamente en el lugar que lo vio apagarse en marzo del 2020, solo para ser escenario de su regreso tras 210 días: el Estadio Nacional.

Y ahora, viene el trabajo para un proceso sumamente importante, el retorno de las competencias de selecciones en América Latina, donde Chile será uno de los protagonistas en el Sudamericano 4 Naciones que se disputará en Montevideo, Uruguay, en que Los Teros, Brasil, Argentina y nuestros Cóndores, darán un nuevo inicio a la ovalada continental.

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